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31 de Enero del 2020 – No elijan agradar a las personas. Tomen decisiones que me agraden a Mí.

“El desafío que el mundo enfrenta hoy, es reconocer los aspectos bipolares de las decisiones cotidianas, decisiones entre el bien y el mal; conservadoras y liberales. Que no los engañen para que crean que los títulos y la autoridad siempre representan el bien."
 

Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios Padre. Dice:

Dios Padre - Amor Santo - Holy Love“Tienen que comprender que Yo soy el Dios Vivo, el Creador del Cielo y la tierra. Yo soy Omnisciente. Desde Mi perspectiva en el Cielo, veo la población mundial, y Yo les digo, hay dos factores opuestos; uno es conservador y el otro liberal. Estos dos factores afectan cada ámbito de la vida. Están presentes en los gobiernos, círculos religiosos, medios de comunicación, entretenimiento, códigos de vestimenta y, por supuesto, en la moral. De vez en cuando, estos factores se hacen muy visibles, como lo están ahora en las audiencias del juicio político. En su mayor parte, las personas no detectan la diferencia, y toman sus decisiones en consecuencia.”

“Si esto no fuera verdad, el Amor Santo no enfrentaría ninguna oposición en el mundo actual. La verdad sería reconocida y respetada. La confusión de Satanás se reconocería fácilmente por lo que es. Estos Mensajes serían saboreados como se saborea una comida gourmet. Las transgresiones contra Mis mandamientos no serían aceptables, como lo son hoy día.”

“El desafío que el mundo enfrenta hoy, es reconocer los aspectos bipolares de las decisiones cotidianas, decisiones entre el bien y el mal; conservadoras y liberales. Que no los engañen para que crean que los títulos y la autoridad siempre representan el bien. Con una conciencia bien formada, tomen decisiones conservadoras. No elijan agradar a las personas. Tomen decisiones que me agraden a Mí.”

Lean Efesios 4:22-24

De él aprendieron que es preciso renunciar a la vida que llevaban, despojándose del hombre viejo, que se va corrompiendo, dejándose arrastras por los deseos engañosos, para renovarse en lo más íntimo de su espíritu y revestirse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios en la justicia y en la verdadera santidad.